jueves, 23 de octubre de 2014

Y yo, ¿quién soy? ¿qué hago?


Vivo en un lugar donde todas las referencias están basadas en la clasificación del ser y el poder denominar cada situación, cada persona, cada objeto o ser con una etiqueta para poder asimilarlo desde el raciocinio, y poder así, sentirse seguro y saber a qué nos enfrentamos, a quién tenemos delante. Clasificar a alguien por lo que hace según el baremo social o cultural permite, a veces, dar un sentido de seguridad y de controlar nuestra vida.
Más de una vez, en este lugar donde vivo, en esta cultura y sociedad donde me encuentro, me han pedido que me defina, explicando ¿quién soy yo? ¿Qué hago?, bien sea en una entrevista, un encuentro con alguien, una intervención en una radio, o en presentaciones de cualquier índole. Para dar el primer paso y abrir la charla, una de las primeras preguntas, sino la primera es: ¿Quién es Jordi Morella? ¿Cuál es tu labor?
Buenas preguntas, pero son de aquellas que, sabiendo la respuesta, no siempre tienes la sensación de haberlo dicho todo exactamente tal como tú lo sientes. En casos así por más que diga, siempre me dejo algo por comentar, porque quien yo soy no es una etiqueta. A veces puede preguntarse a alguien: ¿y tú qué eres, a qué te dedicas? Yo soy médico. Entonces todos, asienten como queriendo decir que te entienden y saben lo que haces, aunque no sea así, porque dentro de la medicina hay muchas especialidades. Dentro de estas, y a la pregunta: ¿qué haces exactamente? “Soy cirujano”. Ahora saben de aquella persona: médico y, concretamente, cirujano. Ahora ya está catalogada y se sienten a gusto porque controlan quién es la persona que tienen delante aunque en el fondo no la conozcan, pero les suena familiar su dedicación. El primer paso lo aceptan porque conocen lo que hace un médico y un cirujano.
Ahora bien, las etiquetas no siempre responden a quién es el individuo. Para conocer a alguien, una de las primeras preguntas que se le hace es: ¿Y tú qué haces? ¿A qué te dedicas? Si la respuesta es entendida por quien hace la pregunta, hay una puerta abierta para ir aceptando más al otro y sentirse bien a su lado, porque conoces el término de su dedicación.
Todo y así, no siempre es fácil  transmitir lo que uno hace en su dedicación en la vida. Puede parecer sencillo definir tu actividad o dedicación. Mientras estés integrado en unas pautas convencionales o sociales, un nombre, puede servir para tener una idea de lo que hace el otro, pero cuando tu misión en la vida no transcurre por los caminos convencionales y estándares, entonces definir qué haces en la vida, no hay etiquetas que definan tu presencia en este mundo.
Cuando me preguntan ¿quién soy y qué hago?, la respuesta puede ser muy sencilla o muy larga y nada clara después de darla, porque el pensamiento racional, cuando haces muchas cosas es como no hacer nada. La especialización es básica para tener a todos archivados y controlados. Cuando no hay una sola cosa, o dos, el oyente de mi respuesta puede perderse en la explicación y no acabar de situarme en su mente debido a las diferentes actuaciones a través de mi presencia.
A lo largo de los años he recibido y he sido asociado a un sinfín de etiquetas para poder llegar a los necesitados de mi aportación y propuestas. El mundo mental necesita etiquetas concretas para poder entender. Todo y así, cuando encuentras o pones una que a ti te parece que engloba toda tu misión en esta vida, entonces, cuando la leen, recelan de ti y ponen distancia por no creerme como tal, según la etiqueta, por eso, mi camino a lo largo de los años han estado llenos de nombramientos, bien salidos de los que en algún momento han estado cerca de mí en los cursos, talleres, charlas o sesiones individuales, o bien me han puesto o yo he tenido que adjuntar para que puedan saber quién dirigía los encuentros programados. Sea por la cuestión que sea, en mi vida de dedicación consciente he recibido muchas etiquetas, algunas de ellas me he sentido más identificado que en otras.
La relación podía ser larga: terapeuta holístico, psicoterapeuta, equilibrador energético, terapeuta energético, tarotista, hipnólogo, maestro, especialista en control mental e interpretación de sueños. Maestro de Reiki, angeólogo, maestro espiritual, armonizador espiritual, sanador, escritor, vidente,….., en fin, la relación sería un poco larga.
Todas ellas tenían relación con lo que en su momento hacía o estoy haciendo actualmente, pero a la vez, casi todas ellas solo son parte de quién yo soy o hago. Los seres humanos necesitan respuestas concretas, y a poder ser, cortas para tenerte clasificado en sus mentes y saber quién eres o qué haces, según ellos.
Una etiqueta limita al ser. Es cierto que se puede identificar a uno por un tipo de función concreta, pero este ser, como es en mi caso, es mucho más de lo que puedan llegar a decir de mi, debido a una relación concreta que se haya podido tener conmigo. Hay quien sabe de mi, y ya no me reconoce por una etiqueta, sino en que puede contar conmigo en según qué situaciones. No hay etiquetas, solo saber de tus energías conforme puede venir a ti para llegar a él. Gran parte de las etiquetas están en función de poder eliminar unos síntomas u otros: dolor de muelas- dentista, dolor de estómago – médico estomatólogo, migrañas constantes – psicólogo, psiquiatra o médico de familia; pantalones rotos o botones de la camisa caídos – costurera, por ejemplo. Y así, con un sinfín de síntomas. Cada síntoma, una etiqueta. Tienes un síntoma, entonces vas a una etiqueta concreta.
(Pausa larga). Definir quién soy es sencillo y lo podría expresar de una manera clara y escueta, ¿pero se entenderá? Mis palabras, depende que contexto te encuentres, pueden no ser entendidas o comprendidas del todo. Pero es lo que soy y siento.
Hace relativamente poco, me invitaron a una radio para charlar un rato en directo con ellos, sobre aspectos de mi misión. Recuerdo que a la pregunta: ¿Quién es Jordi Morella?, la respuesta que di fue: Soy una alma despierta, consciente, al servicio de la Divinidad.  Eso es lo que soy, aunque podría haber respondido de otra manera, y también hubiera sido correcto, porque nosotros somos Luz y Amor. 
En relación a lo que hago, aquí expuse la función de mi camino, aunque sin detallar exactamente todo lo incluido en este camino. 
Tengo que decir que no me encuentro cómodo cuando quieren que me identifique con etiquetas. Todo y así, hay palabras que definen bastante bien mi obra: armonizador energético, armonizador de almas, ayudo a recordar quienes somos, con todo lo que esto representa. Libero a las almas y ayudo a abrir el corazón para poder sentir el amor y aquel quien somos. Pongo Luz en el camino para que cada uno elija cuál seguir según lo que ha venido a hacer,….. Depende de lo que necesite cada uno, recibirá de mí, la ayuda adecuada a su situación, siempre teniendo presente, la responsabilidad que uno debe de tener hacia su propia vida y su proceso de sanación y bienestar. No tengo una definición para comentar mi misión. Conecto conmigo, con mi divinidad, con el Hogar en mí, y luego, dejo que todo sea. Según la persona o grupo que pueda tener delante, será de una manera u otra, pero siempre fluida y la adecuada.
Que ¿quién soy yo? Soy Luz y Amor. Soy un alma despierta, consciente, al servicio de la Divinidad. Tengo una misión concreta en mi vida. La estoy llevando a término, y el cómo me denominen, sinceramente, para mí no es importante. Sé lo que hago y cómo lo hago. Sé quién soy y mi sentido en esta encarnación. Estoy en contacto con el Hogar y me comunico con ellos. Soy Uno con ellos, y ellos Uno conmigo. Soy parte de la existencia y no me gusta hablar por hablar. Reconozco que soy discreto y me gusta estar conmigo mismo, porque en el fondo, no estoy solo, sino con toda mi Familia Celestial.
Soy consciente de nuestro camino y lo que he venido a hacer. Conozco el camino a seguir, aunque no todos los detalles. Tengo Fe y siento el Amor en mí, en cada una de mis células. Me gusta estar en la naturaleza y escribir. Me gusta sentir y jugar con la energía. Tengo el corazón abierto y aprendí a llorar.
Ahora, transmito las comunicaciones del Hogar y la instrucción recibida por su parte, a través de cursos, talleres, charlas y el Seminario ¡SENTIR!, sin olvidarme de mis escritos y libros creados, no todos publicados.
Ante todo lo comentado, a la pregunta: ¿Quién es Jordi Morella? la respuesta sería:
“Aquel por el motivo lo conociste o fuiste a él.
¿Qué hace? Servir al Amor, a la Divinidad Superior.”
 
Desde mi corazón, que el Amor y la Paz sean en todos vosotros.

miércoles, 15 de octubre de 2014

La oruga y el halcón


Cuando sentimos, a veces parece contradecirnos con lo hecho o la decisión tomada.
Cuando nos sentimos, parece que nos alejemos de lo cotidiano y abrir una puerta a lo nuevo.
No es más la oruga que se desplaza a ras de la superficie que el halcón que nos divisa desde lo alto. Oruga y halcón están unidos por la Intencionalidad Divina Universal. La importancia de la oruga es la incubación de la vida de tu verdadero ser; y el halcón, la capacidad de alzarnos según nuestra voluntad. Lentitud y rapidez, dos muestras de nuestro proceso según en qué momento nos encontremos.
Cuando sentimos, parece que nos alcemos o que nos aferremos más a lo vivido hasta ahora. Todo depende de lo que sientas y el grado de intervención de tu pasado.
No siempre gana el halcón. Éste, desde el amanecer del día, busca su alimento de una manera instintiva, sabedor que en algún lugar lo va a encontrar. No lo piensa. Sencillamente abre los ojos, batea sus alas y se eleva ojeando hasta el horizonte, atento a cualquier movimiento o silueta parecida que le hace acelerar a más de 200kms por hora para saciar su hambre. El alimento ha aparecido ante él.
La oruga sencillamente va desplazándose y alimentándose, como instinto natural, hasta que siente la necesidad de estar con ella misma y crear la crisálida para dar una nueva vida impensable para ella en los momentos de oruga. No busca, solo avanza y avanza hasta encontrar su alimento.
Halcón y oruga son aspectos que reflejan los momentos que uno puede llegar a vivir.
La sensación de arrastrarse, cuando este arrastrarse no es lo que parece. No siempre irá por el suelo. Algún día se elevará mostrando la belleza que hay gestionándose en su interior. La mariposa saldrá y entonces,…..una nueva vida aparecerá, más corta, porque el objetivo no era la mariposa, sino el proceso para llegar a ella. La mariposa solo es el resultado de un proceso aparentemente terrenal y limitado, cuando en el fondo, el potencial que había en la oruga era el de volar.
La sensación de volar e ir a la mayor velocidad que un ave puede llegar a coger, es única, pero solo es una parte de lo que somos. No por más rápidos que seamos conseguiremos lo que queremos. Hay que saber utilizar las herramientas que hay en nosotros y nuestro potencial. El halcón cuenta con su altura y velocidad, la oruga con su lentitud y paciencia. Las características no pueden mezclarse o intercambiarse porque cada uno tiene lo adecuado para llegar a ser él. ¿Os imagináis el ave siendo lento y paciente? ¿Os imagináis una oruga súper veloz, arrastrándose a una velocidad muy rápida cazando hojas en el aire? ¡No! Claro que no.
Cada uno tiene activadas las características que más necesita para su proceso según su sentido de existir.
¿Sabéis qué? No quiero poner mi grano de aportación innecesaria. Manifestar sin decir nada nuevo, poco sentido tiene. Es infravalorar la palabra.
No me gusta repetir lo existente. Siento la creatividad en mí, y cuando ya llevo un tiempo haciendo algo, quiero cambiar para hacer algo nuevo. Curioso es que cuando lo siento, aquello que hago ya va a menos, aunque continúe teniendo cierta asistencia como acto organizado.
Estos momentos hacen que revise mi presente, en todos sus aspectos, y escuchar a mi corazón para saber cuál es el siguiente paso.
Algunos no han entendido mi actividad propuesta, de la manera que  ha sido presentada. Más de uno han dejado de saber de mí porque mi actuación no coincidía con la suya. Su visión de la vida no concordaba con la mía. Cada uno decide y elige el camino a seguir según su proceso. A veces se me acerca alguien y después se aleja. Bueno, me alegro que, aunque haya sido por unos momentos, haya podido sentirse mejor estando conmigo. Me alegro, no por mí, sino por él.
Todos seguimos lo pactado. Cada uno avanza por el sendero de la elevación de su alma.
Ahora, mi camino se está puliendo y esto hace que la visión de algunos hacia mi ser no sea la de tiempos atrás. Lo respeto, y de alguna manera me alegro sinceramente. Me alegro por ellos al percibir que “yo no soy quienes se pensaban”, quizás, y deseen buscar a alguien más afín a ellos. Todo está bien. ¡Perfecto! Cada uno debe de sintonizar con su energía y aprender de ella. Hay otros, sin embargo, que abren sus puertas y llegan ante mí. Con los años he llegado a vivir alguna situación de este tipo.
Llevo años transmitiendo un mensaje concreto. Este, no proviene de mí, como ser humano. Hace años que mis palabras, tanto escritas como orales transmiten la cercanía de nuestro Hogar y nuestra verdadera esencia. Unas palabras en medio del desierto, poca resonancia tendrán. Estas mismas palabras en medio de una multitud, podrán llegar a más corazones abiertos. Cuando eres consciente de esto y tu entorno no siempre es el que a ti “te gustaría”, acepto y siento la plenitud allí donde me encuentro. Percibo el sentido de mi presencia allí y me dejo llevar por esta intencionalidad superior, y no por mi voluntad según “yo quiero”. “Déjate ir, déjate ir” es el mensaje constante para llevar a término mi misión ya prevista y acordada por mi alma desde las altas esferas.
A veces, necesitamos estar alejados para no recibir ninguna interferencia en nuestro camino. Es en la soledad interior que nos elevamos para materializar la plenitud de nuestra venida en esta dimensión.
Más allá de mi presente, nada existe, porque yo soy presente. Yo soy el camino a seguir y el arquitecto de mi sendero. Constructor de caminos y aparejador son los oficios de mi presente. Depende de lo creado, así será.
Soy consciente de mi situación, de los momentos de oruga y, no de halcón, sino de águila celestial.
En los momentos de una, o de la otra, siempre he estado acompañado, protegido y nutrido por “sus presencias amorosas”.
Siento en mi interior el no expresar, sino irradiar mí esencia. Es relegar la palabra a un segundo término y dejar que la luz y el amor que soy actúe abrazando a mi entorno, desde el respeto y la no intervención voluntaria. Siento el empuje de transmitir la importancia y el mecanismo para dejar que tu potencial divino, tus energías amorosas irradien y beneficien a todos los que nos rodean, a toda la humanidad.
Enseñar en el silencio y obrar desde la quietud y la sola intencionalidad emanada desde el corazón.
 
Amar y transmitir desde el SENTIR.
 
Que el Amor, la Paz y el Sentir tu esencia sean y se produzcan en ti.

domingo, 12 de octubre de 2014

Comunicado sobre MEDITARIA

Quiero comunicaros que las sesiones de MEDITARIA semanales, que se venían realizando los jueves a las 20h, dejarán de hacerse. En caso que más adelante vuelvan a hacerse ya os lo anunciaremos. Esta semana, por lo tanto, ya no se hará.
Gracias a todos los que hasta ahora habéis asistido, compartiendo vuestra esencia y vuestra presencia con nosotros. Gracias.
MEDITARIA en sábado continuará haciéndose los segundos sábados de cada mes de las 18h hasta las 20h.
¡ALLÍ NOS VEREMOS!
 
Aprovecho, también, para recordaros que el próximo día 25, sábado por la tarde, hay el encuentro de “EL CAMINO DEL TRANSCENDER – La muerte”.
Aquellos que estéis interesados en asistir o en más información, podéis enviar un mail a emaeljordimm@gmail.com
 
A todos, un abrazo.