miércoles, 15 de octubre de 2014

La oruga y el halcón


Cuando sentimos, a veces parece contradecirnos con lo hecho o la decisión tomada.
Cuando nos sentimos, parece que nos alejemos de lo cotidiano y abrir una puerta a lo nuevo.
No es más la oruga que se desplaza a ras de la superficie que el halcón que nos divisa desde lo alto. Oruga y halcón están unidos por la Intencionalidad Divina Universal. La importancia de la oruga es la incubación de la vida de tu verdadero ser; y el halcón, la capacidad de alzarnos según nuestra voluntad. Lentitud y rapidez, dos muestras de nuestro proceso según en qué momento nos encontremos.
Cuando sentimos, parece que nos alcemos o que nos aferremos más a lo vivido hasta ahora. Todo depende de lo que sientas y el grado de intervención de tu pasado.
No siempre gana el halcón. Éste, desde el amanecer del día, busca su alimento de una manera instintiva, sabedor que en algún lugar lo va a encontrar. No lo piensa. Sencillamente abre los ojos, batea sus alas y se eleva ojeando hasta el horizonte, atento a cualquier movimiento o silueta parecida que le hace acelerar a más de 200kms por hora para saciar su hambre. El alimento ha aparecido ante él.
La oruga sencillamente va desplazándose y alimentándose, como instinto natural, hasta que siente la necesidad de estar con ella misma y crear la crisálida para dar una nueva vida impensable para ella en los momentos de oruga. No busca, solo avanza y avanza hasta encontrar su alimento.
Halcón y oruga son aspectos que reflejan los momentos que uno puede llegar a vivir.
La sensación de arrastrarse, cuando este arrastrarse no es lo que parece. No siempre irá por el suelo. Algún día se elevará mostrando la belleza que hay gestionándose en su interior. La mariposa saldrá y entonces,…..una nueva vida aparecerá, más corta, porque el objetivo no era la mariposa, sino el proceso para llegar a ella. La mariposa solo es el resultado de un proceso aparentemente terrenal y limitado, cuando en el fondo, el potencial que había en la oruga era el de volar.
La sensación de volar e ir a la mayor velocidad que un ave puede llegar a coger, es única, pero solo es una parte de lo que somos. No por más rápidos que seamos conseguiremos lo que queremos. Hay que saber utilizar las herramientas que hay en nosotros y nuestro potencial. El halcón cuenta con su altura y velocidad, la oruga con su lentitud y paciencia. Las características no pueden mezclarse o intercambiarse porque cada uno tiene lo adecuado para llegar a ser él. ¿Os imagináis el ave siendo lento y paciente? ¿Os imagináis una oruga súper veloz, arrastrándose a una velocidad muy rápida cazando hojas en el aire? ¡No! Claro que no.
Cada uno tiene activadas las características que más necesita para su proceso según su sentido de existir.
¿Sabéis qué? No quiero poner mi grano de aportación innecesaria. Manifestar sin decir nada nuevo, poco sentido tiene. Es infravalorar la palabra.
No me gusta repetir lo existente. Siento la creatividad en mí, y cuando ya llevo un tiempo haciendo algo, quiero cambiar para hacer algo nuevo. Curioso es que cuando lo siento, aquello que hago ya va a menos, aunque continúe teniendo cierta asistencia como acto organizado.
Estos momentos hacen que revise mi presente, en todos sus aspectos, y escuchar a mi corazón para saber cuál es el siguiente paso.
Algunos no han entendido mi actividad propuesta, de la manera que  ha sido presentada. Más de uno han dejado de saber de mí porque mi actuación no coincidía con la suya. Su visión de la vida no concordaba con la mía. Cada uno decide y elige el camino a seguir según su proceso. A veces se me acerca alguien y después se aleja. Bueno, me alegro que, aunque haya sido por unos momentos, haya podido sentirse mejor estando conmigo. Me alegro, no por mí, sino por él.
Todos seguimos lo pactado. Cada uno avanza por el sendero de la elevación de su alma.
Ahora, mi camino se está puliendo y esto hace que la visión de algunos hacia mi ser no sea la de tiempos atrás. Lo respeto, y de alguna manera me alegro sinceramente. Me alegro por ellos al percibir que “yo no soy quienes se pensaban”, quizás, y deseen buscar a alguien más afín a ellos. Todo está bien. ¡Perfecto! Cada uno debe de sintonizar con su energía y aprender de ella. Hay otros, sin embargo, que abren sus puertas y llegan ante mí. Con los años he llegado a vivir alguna situación de este tipo.
Llevo años transmitiendo un mensaje concreto. Este, no proviene de mí, como ser humano. Hace años que mis palabras, tanto escritas como orales transmiten la cercanía de nuestro Hogar y nuestra verdadera esencia. Unas palabras en medio del desierto, poca resonancia tendrán. Estas mismas palabras en medio de una multitud, podrán llegar a más corazones abiertos. Cuando eres consciente de esto y tu entorno no siempre es el que a ti “te gustaría”, acepto y siento la plenitud allí donde me encuentro. Percibo el sentido de mi presencia allí y me dejo llevar por esta intencionalidad superior, y no por mi voluntad según “yo quiero”. “Déjate ir, déjate ir” es el mensaje constante para llevar a término mi misión ya prevista y acordada por mi alma desde las altas esferas.
A veces, necesitamos estar alejados para no recibir ninguna interferencia en nuestro camino. Es en la soledad interior que nos elevamos para materializar la plenitud de nuestra venida en esta dimensión.
Más allá de mi presente, nada existe, porque yo soy presente. Yo soy el camino a seguir y el arquitecto de mi sendero. Constructor de caminos y aparejador son los oficios de mi presente. Depende de lo creado, así será.
Soy consciente de mi situación, de los momentos de oruga y, no de halcón, sino de águila celestial.
En los momentos de una, o de la otra, siempre he estado acompañado, protegido y nutrido por “sus presencias amorosas”.
Siento en mi interior el no expresar, sino irradiar mí esencia. Es relegar la palabra a un segundo término y dejar que la luz y el amor que soy actúe abrazando a mi entorno, desde el respeto y la no intervención voluntaria. Siento el empuje de transmitir la importancia y el mecanismo para dejar que tu potencial divino, tus energías amorosas irradien y beneficien a todos los que nos rodean, a toda la humanidad.
Enseñar en el silencio y obrar desde la quietud y la sola intencionalidad emanada desde el corazón.
 
Amar y transmitir desde el SENTIR.
 
Que el Amor, la Paz y el Sentir tu esencia sean y se produzcan en ti.

domingo, 12 de octubre de 2014

Comunicado sobre MEDITARIA

Quiero comunicaros que las sesiones de MEDITARIA semanales, que se venían realizando los jueves a las 20h, dejarán de hacerse. En caso que más adelante vuelvan a hacerse ya os lo anunciaremos. Esta semana, por lo tanto, ya no se hará.
Gracias a todos los que hasta ahora habéis asistido, compartiendo vuestra esencia y vuestra presencia con nosotros. Gracias.
MEDITARIA en sábado continuará haciéndose los segundos sábados de cada mes de las 18h hasta las 20h.
¡ALLÍ NOS VEREMOS!
 
Aprovecho, también, para recordaros que el próximo día 25, sábado por la tarde, hay el encuentro de “EL CAMINO DEL TRANSCENDER – La muerte”.
Aquellos que estéis interesados en asistir o en más información, podéis enviar un mail a emaeljordimm@gmail.com
 
A todos, un abrazo.

miércoles, 8 de octubre de 2014

24 horas

El maestro va forjándose, superando todas las pruebas que el universo pone a su paso. Él confía, mantiene la serenidad, siente la paz, el amor y el Hogar en él. Hace plegaria, decreta y es consciente de sus visiones, sueños y la belleza que le rodea. Vive el mejor decorado que pueda llegar a tener. Sabe que se encuentra en el lugar adecuado para su alma y su proceso.
El maestro sabe de sus momentos presentes y el camino a recorrer. Vive abierto de corazón, sintiendo la naturaleza de todo lo que le rodea. Percibe, siente y se da cuenta de la realidad, más allá de lo físico.
Vive en su interior, con la puerta abierta de su ser para recibir al Hogar en todo momento. Sabe de su situación, y sus acompañantes de la Luz le van dando coraje y guían su camino. Lo nutren y le abastecen del amor que es e irradia.
Viviendo en una realidad que no es la suya, el maestro tiene que hacer frente, en momentos de su proceso a saber estar con él mismo, sin más; y esto representa “sin nada más que él mismo”.  Sabe del camino a seguir, de los momentos que llegará a vivir, todo y así, no se le anunció el vivir momentos de no hacer nada. Tener la plena disponibilidad de las 24h que nuestro día tiene.
Vivir momentos que al levantarte agradeces este nuevo día, pudiendo decretar, trabajarse para sentir bienestar, y al poner los pies en el suelo abrirse a lo inesperado, sabiendo a la vez, que este día también tendrá su sentido, aunque su voluntad no sea materializada tal como querría.
El maestro se levanta ante un nuevo día y agradece poder adentrarse en él y abrirse a lo que su corazón le dicte.
A veces, pasan los días y el maestro continúa sin haber recibido nuevas propuestas según su voluntad u oportunidades según su preparación.
Aquí es donde se muestra la maestría del ser, al vivir día tras día, el vacío de actividad por lo que ha sido instruido y preparado. Tener todo el tiempo para ti. Familiarizarte con él y saber qué hacer siendo mecido por su presencia, hace que vaya a su interior y aprenda a aceptar estos instantes, este período donde lo más importante no es hacer, sino aprender a estar contigo y los que te rodean, manteniendo la fortaleza y la serenidad, sabiendo que estás viviendo momentos importantes en tu vida.
Los tiempos de liberación de toda actividad anhelada hacen que el maestro vaya a su interior y viva un mundo paralelo a su entorno. Necesita sentir la fortaleza y el coraje de su esencia, y es cuando estos períodos se convierten en importantes para su proceso. No es que no esté preparado para vivir de su abundancia, porque es consciente que vive en ella y se le va abasteciendo de todo lo que pueda ir necesitando a lo largo de su vida actual.
El maestro ve, siente, percibe, escucha y ve la luz en su camino de inactividad según su voluntad. Este período hace que se reestructure aspectos que puedan llegar a estar pendientes de finalizar, de cortar lazos con aspectos de su entorno, y crear los pilares con personas que él pueda llegar a convivir o relacionarse.
Cuando parece que seas el caminante de las 24h, resulta que eres quien va asfaltando el camino, dentro de la aparente quietud, para que los demás puedan continuar con sus procesos. Está alimentando a las almas que le rodean con sólo su presencia. Su luz, en este estado de aparente inactividad, es cuando más intensidad está reflejando e iluminando el camino a seguir para aquellos que puedan encontrarse en el desconcierto y las tinieblas de su interior.
El maestro nunca está solo y “sin hacer nada”. Su misión va más allá de un trabajo rutinario o unos ingresos constantes y periódicos. Su presencia tiene un sentido superior a lo relacionado con la materia. Su presencia está relacionada con las almas de cada uno.
El maestro siempre está de servicio y nunca descansa, porque lo que ha venido a hacer no pertenece a lo terrenal. Está para liberar las almas y la oscuridad de nuestro amado planeta y la humanidad. Su misión está conectada con la Voluntad Superior del Universo.  
Es un gran reto para el maestro estar con él mismo, día tras día, para conocerse y profundizar en su misión. En momentos como estos es donde se manifiesta la maestría de cada uno.
Él no protesta, no se queja. Acepta y vive cada presente sintiendo su esencia y el sentido de todo lo que hace. Necesita de la soledad, de instantes donde se encuentre cara a cara, y pueda llegar a decirse:
-         ¿Y ahora qué? Me entrego a tus brazos, Padre, para que se haga tu Voluntad en mí. Haz que sienta el amor en mí, y que pueda darme cuenta de lo que hacer en estos momentos que me encuentro. He llegado hasta aquí por un motivo concreto según tu Voluntad. Que así sea en mí.
 
¡Qué gran reto! ¿Pero sabéis qué? Él sabe que no está solo porque va viendo como todo lo que pueda llegar a necesitar en este período que pueda vivir, le va llegando y lo tiene a su alcance. Aunque nada le pertenece, todo lo tiene. El Universo le va abasteciendo con cada una de sus necesidades para continuar su camino hacia la plena manifestación de su divinidad.
¡Todo tiene un sentido! No hay nada al azar o que sea arbitrario. Todo tiene una finalidad según nuestra alma. Puede representar un aprendizaje, una sanación, o una preparación para su manifestación al mundo.
Una de las grandes pruebas para los maestros es tener periodos prolongados de aparente inactividad, donde ha de ser él quien llene y viva su día según su corazón.
Cuando se acepta estas situaciones, el maestro se siente lleno de prosperidad, creatividad, autoconocimiento y activación de su potencial divino. Son momentos como estos, que elevan el alma de aquel al servicio de la humanidad, el planeta y el universo. Activan la esencia de su ser, y con estos encuentros interiores con la Luz y el Hogar, dan un sentido nuevo a su sendero a partir de estos instantes.
Ya nada es igual. La vida deja de ser lo que era, siendo ya diferente para él, creándose una mayor unión con los hermanos de la Luz y su divinidad.
Es en el silencio y la quietud cuando más se está sirviendo a la humanidad y al universo. Cuando vuestras vidas parecen que se han estancado, es cuando más productivas están. Son momentos álgidos para vuestra alma y su evolución. Aprovechad estos instantes porque tienen su finalidad. Todo tiene un sentido en nuestras vidas.
Vivir todo el día contigo mismo y sentir la felicidad, el amor y mostrar la alegría a los demás, es señal que nos encontramos ante uno de los maestros de nuestro amado planeta. Cuando os encontréis con alguien que no tiene muchas posesiones, pero todo lo tiene a la vez, que no parece muy activo pero sientes su corazón abierto, su amor y su serenidad, entonces, no dudes en darle un abrazo porque estarás abrazando a un enviado del universo a la Tierra.
Los Maestros tienen que pasar ciertas pruebas aparentemente muy duras. ¿Sabrías estar contigo sin desfallecer ni alterar tu estado anímico, el hecho de estar contigo las 24h del día, así uno, tras otro?
Cuando este ser luminoso haya cruzado este desierto de inactividad constante, entonces aparecerá el oasis de su camino que le abrirá las puertas de la plena actividad y una vez empiece, la Fuente no dejará de brotar la energía que alimentará a los sedientes y hambrientos de ellos mismos. Habrá aprendido a jugar, a crear, a abrir puertas y a sentir a niveles más allá de nuestro universo.
Entonces, el mundo sabrá de ellos.
Dejemos que pasen por estos momentos para que su Luz sea reconocida por todos los rincones de este mundo.
No hay mayor reto que encontrarse con uno mismo, y juntos, amarse y recordar nuestra  procedencia y nuestra  verdadera naturaleza. El recordar intensificará su Luz.
Hay maestros a punto de su presentación. Todos los esperamos.
Gracias por ser y estar.